En este Día Internacional de la Mujer, algo se siente muy diferente en Estados Unidos. Tras las acusaciones de acoso sexual en contra del productor de Hollywood Harvey Weinstein documentadas por The New York Times y New Yorker a principios de octubre, la actriz Alyssa Milano urgió a los usuarios de las redes sociales que habían experimentado abusos a que compartieran sus historias usando la etiqueta #MeToo (Yo También). 

Rápidamente se hizo viral el movimiento 'Me Too’, con mujeres compartiendo historias que iban desde el sexismo casual y sentimientos incómodos, hasta la violación y el asalto. Mis amigas y colegas compartieron sus propias historias de ‘Me Too’ en las redes sociales. Muchas de ellas fueron perturbadoras.

Estas historias impulsaron conversaciones enérgicas sobre la violencia sexual, el acoso y sobre el significado de tener sexo consentido. Algunos hombres parecían sorprendidos al saber que las mujeres enfrentan esa realidad constante, y preguntaron: "¿REALMENTE es tan malo para ustedes?"

Por supuesto que sí. Simplemente nos habíamos acostumbrado.

En lo que se ha considerado ampliamente como un "ajuste de cuentas" cultural, las mujeres en todo Estados Unidos están hablando sobre el sexismo y el acoso sexual de una manera como nunca antes lo habían hecho. Y por primera vez la gente les está creyendo.

De repente los hombres se están enfrentando a las consecuencias para este tipo de comportamiento sexista. Desde la política a los medios de comunicación y desde Silicon Valley a Hollywood, están siendo despedidos y deshonrados. Algunos han intentado disculparse torpemente.

Es un momento surreal. Pero no surgió de la nada.

Desde que las elecciones presidenciales de 2016 colocaron a un depredador sexual en el cargo más alto de la nación, el momentum ha crecido para que las mujeres hablen. Elegimos a un hombre que ha sido acusado de violación. Elegimos a un hombre que se jactaba en frente de las cámaras sobre cómo toca a las mujeres sin su consentimiento. “Me siento atraído por las guapas automáticamente y empiezo a besarlas. Es como un imán. Las beso. Ni siquiera espero. Y cuando eres una estrella, te dejan hacerlo. Puedes hacer cualquier cosa. Lo que quieras. Agarrarlas del pussy [esta palabra en inglés significa vagina]. Lo que sea”.

La elección de Donald Trump fue un detonador. Según Ashwini Tambe, profesora asociada de estudios sobre la mujer en la Universidad de Maryland que ha escrito sobre #MeToo, su elección "provocó una gran cantidad de furia e impaciencia porque para muchas personas él representa el peor depredador impune". Como resultado, muchas mujeres han canalizado su furia sobre las elecciones de Trump para denunciar a los hombres que las han acosado sexualmente en sus propias vidas.

Las mujeres también están tomando medidas de otras maneras. Más mujeres que nunca se están postulando para cargos políticos, y estoy segura de que no es una coincidencia.

En las elecciones de 2016, 272 mujeres se postularon para la Cámara de Representantes de los Estados Unidos. En 2018, este número se elevó a 420. El récord anterior de las mujeres candidatas a gobernador fue de 34, en 1994. Este año, unas 80 mujeres se postularán para ese cargo.

Algunos expertos dicen que el péndulo se ha movido demasiado lejos, y que como consecuencia habrá una fuerte reacción en contra de las historias y el empoderamiento de las mujeres. Aún no está sucediendo. Pero incluso si el péndulo empieza a moverse de vuelta, pienso que no será posible que podamos ignorar las historias de las mujeres de la forma que alguna vez lo hicimos. El silencio se ha roto.


(Foto: NBC News)